Jun 26

Diseñadores gráficos, desarrolladores web, ilustradores, fotógrafos y otros “artistas”, autónomos o freelances, estamos abocados a la inseguridad laboral (al menos, la mayoría). Es por eso que, en muchas ocasiones, la opción de pagar cualquier tipo de mensualidad -bien sea cuota de autónomo o seguros sociales- puede suponer un sobrecoste que merme lo suficiente nuestros beneficios como para que la actividad profesional que ejerzamos no sea rentable a final de mes.

Después de media docena de años dado de alta como autónomo, y debido a un nuevo puesto de trabajo “estable” que he conseguido hace relativamente poco, las horas de las que dispongo para mis trabajos freelance han descendido drásticamente. Tengo menos tiempo, no puedo coger tanto trabajo y, en consecuencia, la cuota de autónomo habitual -y excesiva– que pagaba antaño ya no es viable. Con mi nueva coyuntura laboral, decidí dar el paso: darme de baja y probar otras alternativas más económicas y versátiles para facturar legalmente (que sí que sí, hay que facturar que -encima de apaleados- luego nos señalan como ladrones por ir en B).

Y aquí estoy, dispuesto a explicaros con sin pelos y señales (los pelos me parecen un poco asquerosos) todo lo que debes saber para decidir sobre el asunto que nos ocupa. ¿Seguir como autónomo? ¿Darme de baja? ¿Darme de alta? ¿Ventajas? ¿Inconvenientes?  ¿Diferencias? Vamos al lío.

Noveles

Acabas de terminar de estudiar, tienes un portfolio interesante que has obtenido con sacrificio y esfuerzo, trabajando gratis (la mayoría de las veces) y presentándote a concursos con un jurado que bien podría ser una docena de monos fumados. Pero quieres dedicarte a esto. Estás preparado, cansado de ofrecer sin recibir, vas a dar el paso de ser un profesional con todas las de la ley. Es tu momento: tienes los ojos inyectados en ilusión, venderías hasta a tu suegra si hiciera falta, puedes con todo y quieres emprender tu propio camino, tu propia marca. Si lo vas a hacer en solitario (freelance), mi consejo es que empieces como autónomo. ¿Por qué? Es lo más económico (si nunca antes has estado de alta) y lo más beneficioso a nivel de cotización. A día de hoy, la ayuda a nuevos autónomos se aplica para menores y mayores de 30 años (antes solo era para menores de 30) y, además, se ha extendido la cuota reducida de 50€/mes a todo un año de actividad. Así que, para empezar, el desembolso es pequeño: 50€/mes y lo que te cueste un asesor (échale otros 50).

¿Autónomo o no?

Llegamos al meollo del asunto: cuando se acaban las ayudas y tenemos que pagar -religiosamente- 267€ todos los meses. ¿Compensa? Lo que define -principalmente- que compense si pagar autónomo, o no, es la estabilidad. Si tienes la seguridad de generar todos los meses una cantidad superior a los 1500 / 2000 euros (suficiente para pagar la cuota y obtener un sueldo digno), la respuesta es: sí. Vas a cotizar más y te olvidas de “líos”. Si tus beneficios rondan los 1000€, y no tienes la seguridad de alcanzarlos, la respuesta es: “hazte miembro de una cooperativa”.

Diferencias

Hay dos elementos fundamentales a los que hay que prestar especial atención a la hora de contemplar una opción u otra: coste económico y alta en la seguridad social.

Alta en S.S.: empiezo por lo que entiendo que os preocupa menos (aunque no deberíais dejarlo pasar durante muchos años). A modo de resumen, cotizar (darnos de alta) sirve -principalmente- como garantía de asistencia y seguro sanitario, así como para poder cobrar una prestación durante el tiempo que se permanezca desempleado (cobrar el paro, siendo el máximo de dos años) y para cobrar la jubilación. Así que si queréis tener una mínima cobertura sanitaria y, algún día, dejar de trabajar, es importante que acumuléis días de alta. La ventaja de ser autónomo; frente a pertenecer a una cooperativa, es que cotizaréis mucho más días. Lógicamente pagamos más impuestos y eso se ve reflejado en tener una base de cotización más alta. ¿Cuánto cotizamos en una cooperativa? En mi caso, en cooperativaonline.com, cotizo un día de trabajo por cada 400€ facturados. Si tenéis otro trabajo, esto no es un problema (más bien todo lo contrario, porque váis a cotizar en vuestro trabajo y, además, vais a cotizar días sueltos gracias a la cooperativa). En caso de solo dedicaros a vuestros trabajos freelance, si cobramos un sueldo de 800€ (por ejemplo) sólo vamos a cotizar dos días. Si facturamos 1200€, cotizaremos 3 días, y así sucesivamente, lo cual es muy poco para tener un futuro asegurado (no es mala idea pensar en un plan de jubilación si la situación se alarga en el tiempo). En resumen, en este punto -lógicamente- ser autónomo nos brinda más ventajas que ser miembro de una cooperativa, es más caro pero parte del precio es una inversión en tener una cobertura sanitaria y de desempleo/jubilación.

Coste económico: si os da igual el punto anterior (debo reconocer que hasta bien entrado en los 30 años he preferido ganar más dinero a costa de cotizar menos), o si tenéis un trabajo (con lo que ya cubrís el punto flaco de la cooperativa), una cooperativa es -seguramente- la opción más acertada. Para que veais la diferencia de coste, nada mejor que un ejemplo:

Imaginad que hemos vendido una web de 1800€ (netos/limpios, no vamos a hablar de IVA) que vamos a tener lista en un mes (y cobrada) y de la que dependerá nuestro sueldo. Si somos autónomos, tenemos dos gastos fijos: cuota de 267€ y asesoría 50€ (vamos a tirar muy por lo bajo, pero este coste se puede ir a los 80€ perfectamente). Lo que nos da un total de 317€. Y, por último, restamos el IRPF: 270€. Nuestro beneficio final será de 1213€.

Ahora, con la cooperativa, nos enfrentamos a los siguientes gastos: comisión cooperativa 6% (108€), gastos societarios 10% (180€), Seguridad Social (90.72€) y Retención IRPF 2% (36€). Nuestro beneficio final será de 1385€.

¿Cómo funcionan?

Si bien es cierto que tengo compañeros autónomos que gestionan sus facturas sin una asesoría (porque no tienen demasiado volumen de documentación), entiendo que lo normal es que contrates a una empresa/despacho que te lo gestione. Esto es una ventaja, aunque tenga un coste que ronda los 50-80€, nos olvidamos de papeleos y líos.

¿A qué nos enfrentamos si facturamos mediante una cooperativa? En mi caso, con cooperativaonline, el proceso es muy sencillo. Accedes a un panel de administración -privado- limpio y sencillo. Alta de clientes y alta de facturas, tan fácil y simple como eso: das de alta la empresa, le generas la factura y, en cuestión de unas horas, recibirás por correo una factura, desde la cooperativa, que podrás reenviar al cliente. Una vez que el cliente pague (en la cuenta de la cooperativa) la liquidación es muy rápida. La cooperativa te emitirá un documento en el que desglosa los diferentes gastos y el total final a percibir. Es un proceso rápido y muy fluido que a mí -personalmente- me satisface mucho. En este sentido, ningún problema (por cierto, podemos cancelar facturas).

Conclusión final

Las cooperativas son una solución económica, seguramente la opción más económica en muchas circunstancias, ofrecen un panel online, para gestionar tus facturas, cómodo y rápido y, además, cotizarás (no demasiado, pero algo). Sin duda, la ventaja definitiva es que no conllevan un gasto mensual fijo: si no facturas, no pagas. Mi experiencia ha sido muy favorable y os animo a que, si reunís las condiciones descritas más arriba, probéis.

PD: Este artículo no está subvencionado ni influenciado por ninguna cooperativa :)

Si tenéis cualquier pregunta o duda relacionada con la cooperativa o la autonomía, podéis utilizar los comentarios y estaré encantado de atenderlas :)

1 Comentario en “Facturar: ¿Autónomo o Cooperativa?”

  1. Javier dice:

    ¡Muy interesante! En estos momentos, yo me encuentro montando una tienda online de material de montaña y esto de ser autónomo ufffff se me va de las manos. Voy a pedir asesoramiento a esta cooperativa, conoces alguna otra? saludos!

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